Arum itallicum Miller
Aro u oreja de burro
Debajo de nuestros frutales, manzanos, naranjos, olivos,
en zonas húmedas o próximas a acequias o a infraestructuras de riego,
podemos encontrarnos con esta hermosa planta,
que en esta época nos regala
su llamativo colorido
El estrato inferior de nuestro bosque nos ofrece dos caras.
En una nos deleitamos con el racimo floral encarnado del Aro,
atractivo cual si fueran grosellas pero cuya ingestión nos produciría una
fuerte intoxicación, al igual que si lo hacemos de sus tubérculos,
En la otra, nos ofrece una aliada externa si la utilizamos en forma de cataplasmas.
Las hojas frescas nos servirán en caso de quemaduras y machacadas
para agilizar la cicatrización de las heridas. Con los tubérculos frescos, rallados y mezclados con pulpa de Aloe vera y un poco de aceite, elaboraremos una pasta efectiva
contra las callosidades en los pies.
No os olvidéis de lavaros bien las manos
después de manipular la planta.
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